Lo sé.
Lo sé. Lo descubrí, encontré la respuesta a una de las preguntas, ¿Quién fué? Si lo encontré. Hubieron muchas pistas. Pero el golpe definitivo vino de las horas de conexión, los lugares y los dispositivos. El correo asociado es lo de menos. Lo tuve todo a la vista, pude proceder, pero en un último acto de amor, no lo hice.
Contradictorio, si. Sigo lidiando con mi coraje, con la frustración, pero prefiero tener paz mental. Mi estabilidad emocional es más importante. No sé cuál era la finalidad, si verme caer, destruido, si aún van a intentarlo. Puede ser. Pero quiero dejar en claro que mi paz es muy importante y que aún hay un poco de cariño.
El culpable nunca lo leerá, nunca lo sabrá. Tenemos tu correo, tenemos tus rutas, de dónde te conectaste y desde qué dispositivo. Pero, no voy a actuar. Creo aún en el poder perdonar y ¿sabes? Si de tu boca saliera decirlo, perdonaría todo sin cuestionar, sin pensar.
Uno de mis mayores defectos es que necesito hallar respuestas. No existe para mí la calma hasta no agotar las posibilidades. Nunca supe quedarme callado y obedecer ciegamente. Dudo de todo y rara vez acepto las cosas porque así son.
De corazón, que todas las bendiciones del universo lleguen a tí. Estuviste a punto de hacerme romper mi voto de no atentar contra mi. La intervención fué muy difícil. Aún tengo los moretones de los golpes que me dí en la rabia de haber dañado a alguien más. En el dolor de saberme engañado y de saber que mis sentimientos fueron usados. Estuve a nada. Gracias a la intervención de mi psicóloga y el psiquiatra, no llegó a más. Aprendí ya a pedir ayuda.
Rompiste toda la confianza que yo tenía, porque confíe, conté lo que guardo, lograste que bajara la guardia. Después de analizar tus palabras, es evidente que hallaste muy fácilmente la manera de engancharme. No te culpo por eso, el de las carencias soy yo. Y esa ilusión que creaste, llenó eso, mis carencias.
Yo también tuve la culpa de confiar, bajar la guardia, hoy pienso 3 veces antes de interactuar. Mi círculo es más pequeño aún. Más cerrado. Lograste romperme, en maneras que nunca pensé que pasarían. Y tal vez eso querías desde el inicio. Eso es lo único que falta. Los motivos.
Sé que has de estar muerta de risa, desde tu oficina y tu casa, pensando en lo mal que lo estoy pasando, mientras tú sigues con tu vida, con tu pareja, con quién sea. Espero que al menos te sientas feliz de lo que causaste. Mostrarme ante las doctoras, y explicar los golpes en mi cuerpo, tener que decir, fuí yo. Aceptar que me golpee, qué me lastimé. Aceptar que tenía miedo de ir más allá de esos golpes. Fué muy difícil. Espero de verdad lo hayas disfrutado. Si no, no entiendo tu razón.
A pesar de todo, te deseo todo lo mejor. Cuídate mucho. Que nunca te ocurra algo similar y si te llega a ocurrir, aguanta. Por mi parte, de verdad que le pido al Karma que no te regrese la lección al completo. Que me dé un poquito más de lo que te toca. Aún aguanto.
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