¿Quién soy?


Mi nombre es Hector Salas, mi familia siempre me ha llamado quique, mi segundo nombre es Enrique. He de confesar que nunca tuve mucho aprecio por mi segundo nombre, que es tomado de mi abuelo materno. Algunos amigos me dicen bubba, y la mayor parte de la gente me dice Héctor, solo una persona me dice Hec. En cuanto a qué prefiero, creo que me gusta mucho que me digan Héctor.

Radico en la ciudad de Aguascalientes, en el centro de México, pero soy originario de Tapachula, una ciudad del sureste de la república mexicana. Tapachula está a 20 minutos de la frontera con Guatemala y a menos de 1 hora de las montañas, del mar y de la selva. Tiene un calor intenso y unas lluvias abundantes. Es tierra donde se bebe café si o si. Llena de gente bulliciosa y trabajadora.




Llegué al estado de Aguascalientes por cuestiones laborales, pero me quedé por cuestiones del corazón. Me enamoré de la ciudad, el clima no es lo mejor del mundo, pero es muy agradable. En invierno hace frío y en verano el calor no es tan sofocante. Lo único que cambiaría es la falta de ríos a dónde ir a pasar una buena tarde. Aguascalientes es semidesértico. Tiene unos panoramas impresionantes que te transportan a esas películas de vaqueros de los 60s.
Entre mis pasatiempos, los videojuegos son lo que más me llama la atención, también los aviones y la lectura. Me es muy grato también salir a caminar por las montañas o por grandes distancias en la ciudad, no soy atlético, no voy al gimnasio, prefiero dormir una tarde entera (posible síntoma de depresión) o leer un buen libro. Amo caminar bajo la lluvia y mis días favoritos son los nublados y fríos. Soy más una criatura nocturna que diurna, la luna y las estrellas son lo que más me hacen sentir cómodo.

Soltero, inútil en las cuestiones del corazón. Tengo dos maravillosos hijos biológicos y una pequeña que aunque no soy su papá ni estuve casado con su mamá, considero mi tercer hija. Meredith Paola, Ian Alexander y Gala Dalí (espero si lees esto en el futuro sepas que siempre tienes un lugar acá). Separado de la mamá de mis hijos y con el corazón roto por mi más reciente falla amorosa. No aspiro a relación alguna, me queda claro que lo mío no es expresar emociones. Ni estar en una relación, no soy de buscar llenar vacíos con relaciones futiles. Cuando entro en una relación, lo doy todo. Y creo que es esa misma intensidad la que me impide llevar relaciones de pareja sanas. 

No soy bueno en artes, mi letra escrita es horrorosa (perdón abuela), no canto bien. Tengo la habilidad de hablar dos idiomas, me desempeño como maestro de Inglés. Sin embargo, la cocina si se me ha dado con cierta facilidad, y es por medio de la cocina que he expresado cuanto amo a alguien. Puedo decir que solo he cocinado para mis hijos, unas cuantas amigas muy especiales y para solo 2 maravillosas mujeres que en su momento me hicieron muy felíz.

Amo la música electrónica y estoy desarrollando una extraña obsesión por Rita Ora, la música siempre ha desarrollado un papel importante en mi vida. Tengo canciones asociadas a personas, a momentos y a lugares. La música me ha acompañado en lo alto de una montaña, en la noche lluviosa en una playa, cocinando para Alma (perdón por mencionarte) y me ha calmado cuando más triste estoy.

Amante de la fina elegancia de los gatos, su  mirada directa y su actitud soberbia. También poseo una perrita que es más vaga que casera, En mis compañeros peludos hallé un motivo para salir adelante, su compañía me ha ayudado en muchas ocasiones y sus ojos juzgones (Gata) siempre me hacen analizar mis acciones.


Este soy yo. Sigo aprendiendo cada día. Acepto mis errores y sus consecuencias y aspiro a dejar este mundo un poco más bonito de lo que lo encontré (misión que he fallado miserablemente en 2 ocasiones). 
Hasta luego.



 

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