Mi barquito

Mi barco es un pequeño barco de motor a diesel. No es muy grande, no es nuevo, pero es mío. En él he vivido muchas aventuras y viajes maravillosos. He conocido puertos llenos de belleza, unos no tan bellos pero que fueron agradables. 

Cada uno de esos puertos le ha dejado marcas a mi barco, recuerdos bonitos, rayones en el casco y golpes. Muchos años he recorrido los mares con ese barco, de arriba a abajo de este a oeste, de día y de noche. 

He querido bajarme de ese barco 4 veces, pero por una razón u otra, he decidido no hacerlo. Siempre digo que hay que avanzar hasta que ya no se pueda y no dejar las cosas a medias. 

En este barco he recibido compañía hermosa, llegué a un puerto pintoresco y ahí le dí lugar de capitán a una mujer maravillosa, solo que fue un lugar temporal, me cuesta aceptarlo, pero es lo que es. Aparte de que la estancia en mi barco hacia el final no le fue de provecho y solo terminó dañandola. Irse de mi barco por su decisión fue lo mejor que pudo haber hecho por ella. No intentar regresar a ese puerto es lo mejor que puedo hacer por ella y por mi

Hoy mi barco está llenándose de agua, tiene dañado el motor. No quiere seguir adelante, estoy realizando las reparaciones necesarias, limpiando, acomodando y preparando un lugar para un copiloto. Debo entender que el capitán de este barco soy yo. 

Aunque hoy mi barco no me gusta mucho, no lo pienso abandonar. Es difícil trabajar en él todos los días, cuando reparo algo, surge una grieta más, un problema más. Hay días que no quiero seguir acá, trabajando, limpiando, es duro, me da miedo. Pero recuerdo que hay un puerto nuevo a dónde llegar, y que después de la lluvia sale el sol.

El nombre de mi barco : Héctor Enrique Salas Cruz (mi vida). 

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