¿ Ya viste la luna?

 Es hermosa, nunca la había visto así de clara y grande. La última vez que ví una luna así fue precisamente contigo. Recuerdo que salimos a ese barcito del centro y fuimos al balcón. Tú pediste un cóctel y yo una cerveza, estuvimos charlando un buen rato y yo estaba fascinado contigo, con tus ojos y tus labios. De qué conversamos, no lo recuerdo, toda mi concentración estaba puesta en ti, tus tatuajes, tu risa, tu voz. En lo feliz que era y en lo mucho que despertaste en mí. En los sueños del futuro, en cómo se vería una bebé de nosotros. En qué te haría de comer y en cómo le diría a tu mamá que me diera tu mano. Esa luna fue hermosa.

Hoy veo la luna desde la ventanilla de un autobús, recordando esos momentos y sabiendo que nunca serán nuevamente. Reconociendo que aún me dueles, aún te amo y aún te extraño y que ya no será. En esa luna me imagino a una realidad alterna dónde una pequeña bebé llega a acostarse con nosotros mientras nuestros hijos adolescentes se ponen celosos y nos reclaman que es la favorita. En ese mundo, yo la cargo y la arrullo para que tú puedas descansar, la llevo a su cuarto y vuelvo contigo con algo para que cenes mientras te abrazo y te doy un beso y escucho que me cuentas cómo te fué, aunque nuevamente, me pierdo en tu voz, tu olor, tus ojos. En ese mundo soy feliz y le pido a quién me escuche, que ese yo siga siendo feliz hasta el fin de sus días. 

Me acomodo en el sillón y me preparo a cerrar la cortinilla, extrañándote, guardando las ganas de mandarte un mensaje en una conversación bloqueada, aunque tengo métodos alternativos dónde poder enviarte un mensaje y evitar ese bloqueo, muerdo mis labios y recuerdo que prometí no buscarte.  Volteo a observar la luna una última vez y te pregunto a la distancia, ¿Ya viste la luna? Está tan hermosa cómo la última vez que...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Todavía.

Lo sé.

Momentos extraños.