Hoy volvieron

 Hoy volvieron esos momentos difíciles de este año, llegaron juntos, no pidieron permiso, se presentaron así, sin más. 

Volvió la angustia de no saber a donde ir ni que hacer, si lo estoy haciendo bien o si mejor me regreso. 

Volvió el dolor de sentir el corazoncito de mis niños detenerse, de verlos tirados, muertos por el ataque de un perro. El dolor de hacer una sepultura más y ponerlos a dormir con croquetas para el camino y pedirles que jueguen juntos y me esperen. 

Volvió esa impotencia de no poder salvarlos, de darles medicinas, cargarlos, darles de comer y aún así perderlos. 

Volvió ese rencor hacia mi mismo por no ser suficiente, por no respetar, por no perdonar, por no cumplir mis propias expectativas,por no estar a la altura de nadie.

Volvió ese no poder llorar, porque no puedo ser débil, no me puedo quebrar, debo seguir adelante. 

Volvió esa exigencia, ese levantarme aunque no quiera, ese ser fuerte, ese ser proveedor aunque me sienta cansado y quiera dormir. Tener un día, solo un día para dormir. 

Volvió el insomnio, las noches largas y frías, las horas de madrugada leyendo y releyendo, escuchando música o voces en la tv para callar las voces de mi cabeza.

Pero, cuál caja de Pandora, volvió también la esperanza, esa que me dice que mañana será mejor. Mañana estaré a la altura, mañana podré descansar y sentirme bien. Mañana podré ir a una playa a oír el mar, a una montaña a ver a lo lejos las nubes y sentir la brisa. Mañana me voy a querer un poquito más. 

Y si te lo preguntas: Si, todos los días, con todo el corazón. Si, sé que es lo mejor, sé que estás muy bien así,  Pero eso no impide que lo sienta aún. Eso no volvió, eso nunca se fué. 

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