Mateo

 Mateo es un perrtio blanco que llegó a la casa hace 3 años aproximadamente. Llegó cuando Luna estaba en celo, recuerdo la primera vez que lo vi, haciendo un hoyo bajo la reja para poder llegar a Luna. Corrió cuando me vió, pero no se rindió. lo veía regresar todos los dias y lo escuchaba cavar con sus garras. 

Uno de esos días le di agua, lo ví sediento y le di de un pan que yo estaba comiendo, le hablé y le dije que era un perro muy necio yo me reía de mi mismo al hablarle a un perro, en fin, Mateo no se fué , se quedó. No es mío, pero tampoco se va, de repente aparecía con un sweater o le cortaban el cabello, lo que me hizo pensar que tenía dueño. Pero extrañamente regresaba a mi casa.

Hace un mes aproximadamente, tuve un altercado con una guardia de seguridad que le roció un líquido en los ojos a Mateo, Mateo se mete a buscarme en una tienda y simplemente no obedece quedarse fuera, la guardia hasta llamó a la policía para que me llevaran preso alegó que hasta me quería robar algo de la tienda. 

Después de esa situación, el fin de semana pasado, se me acercó una señora y me dijo que se había enterado de lo courrido y que no podía creer que yo hubiera defendido a Mateo. Y me contó su historia.

A Mateo lo cuida la colonia entera, una vecina le compra sus sweaters, otros lo vacunan y una mas le corta el pelo. Mateo tenía un hogar, vivía con una pareja, tenia techo y comida. Un día, la familia se mudó y lo dejó amarrado con comida y agua en el patio, no regresaron por él. Mateo se deprimió, los vecinos lo soltaron y Mateo se fué, llegaron nuevas personas a vivir a esa casa y Mateo pensó que era su familia, dormía en la banqueta porque no entendía por qué no lo dejaban pasar. 

Mateo estuvo así muchos meses, hasta que llegó a mi casa, le hablé, lo acaricié y le dí de comer. Mateo ha estado conmigo en todo este tiempo en que he estado tratando de componer mi corazón roto, me he sentado con el en la entrada, le he hablado de ella y de cuanto la amé, de que, paradójico, ahora que sé que es felíz, me es más fácil dejarla ir aún amandola.

Mateo no se aleja de mí porque tiene miedo,miedo de que un día me vaya, lo deje solo. La vecina me dice que se ha encariñado conmigo y que por eso me sigue a todos lados. Después de hablar con ella, solo pude llegar a casa, ver a Mateo, hincarme a su lado y abrazarlo, acariciar su lomo y decirle que no tenga miedo, que aún si necesito cambiar de casa, veré la manera de que todos vayan conmigo. Que él es una parte de mi vida ahora, debo confesar que hice lo que tanto avergüenza a ella que yo haga, lloré mientras le hablaba a Mateo. No pude evitar sentir que nuestras vidas son muy parecidas. A los dos nos dejaron cuando más seguros nos sentíamos. Nos dá miedo volver a querer plenamente,  tuvimos la esperanza de que regresarían y nos dimos cuenta que ya estaban mejor sin nosotros. 

Asi que ahora sé por qué me sigue a todos lados, reconozco su miedo y ahora cuando salgo le digo que regresaré. Intentaré ponerle una correa y llevarlo conmigo, aún no se siente en un hogar, le construiré una casa y lo haré sentir bienvenido. Por algo llegó a mi vida. Así como llegaron Filomena y Solovino.  Aprovecharé que estoy sanando para intentar sanar su corazoncito también. Y entenderé que esa última mañana de diciembre en que la besé y la abracé, la escuché y la ví dormir, me dejaron en el patio y nunca más la volvería a ver. Aún tengo la esperanza de poder sentarme a tomar un café con ella. Verla por última vez. Pero ya se fué, se mudó. Me quedo solo y así estoy mejor. 

Gracias por leerme, sé que aburro hablando siempre de ella. Ya se va a acabar estimado lector, ella tiene a su Mau y yo, yo me tengo a mi...

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