Antes.
Antes mi teléfono se veía así. Todas esas llamadas eran la mejor parte de mi día. Las esperaba como esos cachorritos que bailan antes de ver a su dueño. No me importaban más llamadas, no necesitaba más llamadas. Solo esa.
Hoy mi teléfono se ve distinto, llamadas de mi psiquiatra, el psicólogo. Llamadas de mis nuevas amigas. No sé si se ve más bonito así, diverso. O si se vería mejor con una última llamada tuya, ya sé, mi psicóloga me informó que es mi cerebro cerrando el ciclo y despidiéndose, mi cerebro intentando dar un cierre a algo que considera inconcluso y confuso. Muchas preguntas, pocas respuestas.
Solo sé que las respuestas de mi parte son:
1 si
2 todavía
3 mucho
4 con toda el alma.

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