2025.

 Vaya año. Lo comencé con tranquilidad, aún estaban las culpas del 2024, que venían del 2023, pero estaba todo en calma. Segura en el trabajo en el tec y ahí iba todo. 

De repente, todo cambia, error mío, abrir de más la puerta de  los recuerdos, supieron muy bien cuánto valoraba esos momentos, cuánto me hacía falta y cuan grande era mi esperanza de volver a verla, aunque fuera un momento corto. Abrí de más, y lastimé. Aún dudo de lo que pasó, aún no le encuentro lógica ni sentido. Sigo sin perdonarme, sigo enojado, triste, lloro aún con algunas canciones o letras. ¿Perdón? No conozco esa palabra aún, no me la aplico. 

Sigo en terapia, he avanzado, al menos ya no contemplo la idea de acabar con todo por mi mano. Lo único bueno de esto es eso, ya no pienso más en el suicidio como la solución, ya no me siento inútil, una carga, un monstruo. Ahora soy más reservado, si antes solo hablaba con 3 personas, ahora solo hablo con dos. 

Continuo en la UNAM, ya otro semestre más terminado. No pude ir a visitar a Kari como había prometido, pero pude ir a varios lugares a encontrar a dos fantasmas. A Kari, con sus jeans, su chamarra, su cabello negro hermoso amarrado y su sonrisa. Y a mí mismo, sentado en la sombra del monumento a la revolución,  Viendo pasar gente. 

Perdí el trabajó en el tec. Creo que no es buena idea decirle a un estúpido que está estúpido. En fin. Al final fue una bendición, ya no tengo que esperar un mes atrasado para recibir un sueldo, ni dejar de percibir ingresos por 4 meses al año. Mi nuevo trabajo es monótono, pero me gusta. 

Veamos que trae el 2026, por lo pronto este año, me reencontré con dos viejos amores y la verdad que ambas experiencias fueron muy buenas. Con una me divertí como no lo hacía desde mucho y la otra me recordó quién era y por qué era yo importante en su vida. 

Ya no tuve problemas ni que ir a la fiscalía este año, aunque una de mis amigas de la universidad es policía de investigación de la CDMX, ella quería llevar mi caso y estaba muy segura de llegar a una confrontación, le dije que no. Que era mejor así. Dí mi palabra, y aunque ví toda la evidencia, decidí desistir.  Es mejor así. 

Cierro el 2025 de pie. Cansado pero de pie. Veamos que trae este 2026. Solo sé que sigo pidiendo que ella sea muy feliz, y que tú querido lector también lo seas. Yo solo pido estabilidad para mí. Para poder ir a conocer La Paz o las Islas Marías. Para ir a mis museos favoritos y poder volver a escuchar música. 

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